LAS PENAS NEGRAS

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“Las penas negras” se comenzó a escribir en un momento difícil para nuestra familia, cuando mi mujer padecía los estragos de la quimioterapia a causa del tratamiento de un linfoma de Hodgkin. Es posible que sus padecimientos influyeran decisivamente en la génesis de Marta, personaje con el que comienza la narración, justo en el momento en que se pone enferma y va siendo devorada por una extraña enfermedad que vuelve su piel de blanca a negra. Sin embargo, pronto Pilar, la madre de Marta, toma un papel relevante y funciona como motor de la historia, que se va estructurando a golpe de mis recuerdos acerca de mi propia abuela, que me contaba siempre, nadie más quería escucharla, pobre abuela, cómo había sobrevivido en la dura época de la posguerra con tres hijos varones, así como sus propias andanzas de niña en el seno de una familia completamente desestructurada, donde el único atisbo de afecto provenía de su padre, el cual, según ella solía explicar, tenía por costumbre emborracharse hasta tal punto que había que ir a buscarlo con una burra para cargarlo en ella de regreso a la casa.
Pronto la obra se fue complicando, tanto en argumento como conceptualmente, de modo que dio también cabida a mis reflexiones filosóficas (qué le vamos a hacer, siempre la cabra tira pal’monte). La influencia de mis lecturas más queridas, el “Bhagavad Gita”, la obra de Jung, Castaneda, Jodorowsky, los “Sutras de Patanjali”, “La Biblia”, etcétera, se fue haciendo cada vez más importante dentro de la historia de San Brandán, la isla donde habitan todos los personajes de Las penas negras, hasta que esta tendencia metafísica acabó por hacerse la principal y dar un sentido profundo a la historia. Sin esta visión, “Las penas negras” no sería más que un mero entretenimiento más o menos logrado, será usted quien haya de decidir eso estimado lector, pero pretende ser mucho más, pretende ser una historia positiva y optimista sobre el ser humano y los grandes temas que lo atormentan desde siempre: el amor, Dios, la soledad, la belleza… De ahí tal vez su naturaleza doble desde el título, de ahí la necesidad de incluir desde el principio un “todo es mentira” que hace referencia a esta naturaleza abstracta que domina y da sentido a la historia. La presentación, no obstante, adopta la forma de novela negra donde los apuntes metafísicos no se imponen, sino que aparecen como consecuencia del devenir de los sucesos que acontecen a los personajes, y, a pesar de soportar el verdadero sentido de la obra, se contemplan siempre desde un
segundo plano, pues, aparentemente, lo importante es la trama y la resolución del misterio que atormenta a la atribulada Pilar Hernández: ¿Quién es el misterioso hombre sin sombra?

SINOPSIS

Pilar Hernández se casa con Francisco por mandato de su madre. Desde el principio lo rechaza, a pesar de los esfuerzos de él, hasta que el hombrecillo se cansa de intentar enamorarla y se vuelve violento y amargado. A partir de entonces, entre ambos se forja una convivencia agria y pastosa que culmina con la muerte de Francisco a manos de Pilar el día de la gran tormenta. Sin embargo, por algún milagro Francisco no muere tras varios días inmerso en el mar… aunque el trance lo deja diferente gracias a la mediación de un hombre barbado de suaves ojos almendrados. Desde aquel momento vaga por la isla envuelto en poemas y filosofías y todo el mundo lo conoce como Francisco “El Loco”. Mientras tanto, Pilar se afana celosamente en poner en práctica sus estrategias para alternar con la burguesía de la isla. Por eso, cuando se da cuenta de que su hija mayor, Marta, causa un efecto devastador sobre los hombres de San Brandán desde que su cuerpo se comporta como el de una mujer madura, decide que por fin la diosa fortuna le ha hecho un guiño a través de su primogéntita. A partir de entonces se dedica a mimarla y a atenderla con una ansiedad tormentosa, pues la muchacha se convierte en la gran oportunidad que siempre ha soñado para acercarse a la comunidad próspera de la isla, a la que los pueblerinos llamaban “La Loma de los ricos”.
Pero los ambiciosos planes de Pilar se ven arruinados por una misteriosa enfermedad que poco a poco va tornando la piel de Marta de blanca en negra, de hermosa a repugnante, y postrándola en una cama primero del antiguo hospital de las monjas clarisas y luego de su propia recámara, donde ella misma decide encerrarse para no dejar entrar a nadie, ni siquiera a su propia madre ni tampoco al resto de familiares y de chiflados personajes que tratan de convencerla para que abandone su enclaustramiento. ¿Cuál es el origen de tan extraño mal? Nadie en San Brandán lo sabe, excepto Amanda, la otra hija de Pilar, que vive con su singular padre, Francisco “El loco”, a la intemperie en una playa cerca del pueblo. Amanda trata por todos los medios de alejarse de Pilar, pues su madre la odia desde el mismo día de su concepción. Sin embargo, su adicción al chocolate la empuja a perpetrar los muros de la casa materna donde siempre hay existencias que profanar. Es en una de estas ocasiones, y gracias a un austero collar de caracolas, cuando Pilar la hostiga hasta que la niña revela el secreto y de sus labios se escapan palabras cargadas de desgracia que señalan a un culpable del maltrecho estado de Marta: “Ha sido el hombre sin sombra”. Sorprendida, Pilar buscará con ahínco vengativo a este nuevo personaje, aunque para ello deba reclutar la ayuda del mismísimo Francisco, e incluso de personajes aún más poderosos y terroríficos. Así, una comitiva formada por Pilar, Amanda y “El Loco” atraviesa San Brandán en busca de Juan, “El Reversador”, un hombre que vive solo en una gruta apartada del pueblo desde hace muchos años y del que se cuenta que tiene poderes sobrenaturales, que es capaz de hacer que las personas “hagan cosas”, que cambien, y que dejen de ser como eran para ser diferentes. Tras conseguir convencerlo, sin que ninguno de ellos sepa en virtud de qué argumento, los cuatro regresan al pueblo, donde se supone que Juan comenzará a buscar al enigmático “hombre sin sombra” para Pilar. Pero al llegar al hogar de ésta, una lluvia incansable impide el comienzo de la búsqueda, y todos deben vivir bajo el mismo techo, incluidos el anciano padre de Pilar y su enamorada, la burra Eloína. Cuando la lluvia cese, aunque ellos no lo saben, todos los miembros de la familia vivirán sus últimos días, pues la partida silenciosa de una encinta Marta hacia el Mar de Espejo, auspiciada por el hombre barbado de dulces ojos, marcará el final, no sólo de sus vidas sino de toda la isla de San Brandán y de sus pobladores con sus mil historias de amor y de desamor… Y sin embargo, este final no será más que un nuevo principio.

Si quieres puedes escuchar el primer capítulo del libro …

 

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